Declaración de amor
Porque escribí una novela de cuarenta y cinco mil palabras y
no fui capaz de terminarla hasta que tú me enviaste doscientas;
porque me enamoré en París, Francia, y tuvo que contárselo al
mundo mi mejor amigo, o uno de ellos, para que yo mismo me enterara. Porque
allí, a mí, tú me estabas follando tan fuerte que me resultaba imposible darme
cuenta;
porque perdí mi piso en las alturas y lo único que fui capaz
de pensar ese día fue en la palabra lábil y en jugar contigo al scrabble;
porque perdí a mi padre también y sólo pude llorar cuando me
llamaste;
porque ganamos y me dejaste escribir mi nombre en solitario;
porque nos derrotaron también y te pasaste todo el tiempo
diciendo que era por tu culpa, y no lo es;
porque te hiciste mayor, pero sobre todo te hiciste grande,
y ahora has crecido tanto que no cabes por la puerta de salida de mi
habitación;
porque sí, y por tantas aquellas veces de por qué no;
por mí y a la mierda todos mis compañeros;
porque vienes;
por todo eso, en esta solemne mañana de primavera,
nueve de mayo de dos mil trece, a mis treinta y dos años
recién cumplidos,
te declaro el Amor.
Y al igual que en las declaraciones de guerra,
este no es más que el principio de las hostilidades.
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No sabes cuanto...